- Conciertos -

LES PANCHES SURFERS + MOTORZOMBIS


Noche fría y lluviosa de noviembre. Tiempo perfecto para coger los bártulos y poner rumbo a Gruta 77, donde, una vez más, el cartel que nos ofrecía la sala madrileña era de lo mejorcito de nuestra escena. Desde Barcelona, Motorzombis venían a presentarnos su último trabajo, Monster Rock n’Roll, acompañados por unos renovados Les Panches Surfers, siendo ésta su primera cita tras un largo letargo.

Poco más de las 23:30 marcaban los relojes cuando en la sala, con un escaso aforo que no pasaría de las 20 personas, arrancaba la fiesta. El quinteto se nos presentaba perfectamente uniformado con pantalón negro, camisa blanca, tirantes negros, máscaras de calaveras y sombreros mexicanos, a excepción de la batería, que cambió el sombrero por una diadema. La noche arrancaba con Fuzzy & Wild, seguida de Mapache. Para el que no lo sepa, los madrileños son una banda de Surf instrumental, con una mezcla de sonidos muy dispares, llevados todos al terreno surfero de una manera espectacular. La noche seguía con Takeshi, Ginza Lights y Bésame mucho, bolero compuesto en 1940 por la compositora y pianista mexicana, Consuelito Velázquez. Con este tema empezamos a ver los primeros bailoteos en la sala, que ya no solo no pararon a lo largo de la actuación, sino que, además, como era de esperar, iban en aumento. Con una introducción como de pájaros sonando, los madrileños nos llevaban a la playa con Brown Beach, para olvidarnos del frío de la noche. Tras un escueto “Muchas gracias a todos”, de las pocas cosas que se les escuchaba –y entendía-, la batería marcaba el ritmo para dar la bienvenida a Journey to the Stars, tema que recibió muchos aplausos y silbidos por parte del público, que, de poco en poco, se iba animando a entrar en la sala. Tras un pequeño apunte sobre el escenario, entre los miembros de Les Panches Surfers que se quejaban del calor, comenzaba a sonar Secret Agent Man, que nos recordaba muchísimo al hit de Los Elegantes del año 1984, Mangas cortas.

Antes de pasar al siguiente tema, la banda nos explicaba que estaban super contentos de estar en Gruta 77 esa noche, tras un año apartados de los escenarios y tras sufrir la banda cambios en la formación. Comentaban que esperaban -al igual que nosotros- que fueran muchas más veces las que nos viéramos las caras. Tras los nuevos agradecimientos, aplausos y ovaciones enlatadas nos traían el siguiente tema, Black Conga, tema en el que el guitarra que ocupaba su puesto al lado del teclado, se plantaba en primera fila del escenario de un salto, para luego agacharse sin dejar de tocar, antes de ocupar de nuevo su puesto. Los aplausos iban en aumento tema tras tema. El público empezaba a entrar en calor y en la sala, en la que habría cerca de cincuenta personas ya, el movimiento y las ganas de fiesta iban creciendo por momentos.

La banda nos llevaba ahora a los años 60’, con una versión de The Cougars llena de ritmo y vitalidad. Un brutal solo de batería, acompañado de un potente bajo a los que se sumaron después el resto de instrumentos, levantaba a la sala ya desde el principio de Saturday Night at the Duck Pond. Nuevos comentarios entre los miembros de la banda y… ¡A seguir bailando! ¡Es casi imposible dejar de moverse con ellos! El teclista se asoma por encima del teclado dirigiendo su mirada hacia el público, mientras el guitarra de su lado no puede dejar de moverse en su pequeño habitáculo, cuando en la sala sonaba Penetration. Un poco de calma al comienzo de Les Panches Stomp, pero sin perder ese ritmo surfero que estaba haciendo las delicias de todos esa noche. Apreciamos que en la sala el tema de las luces no estaba muy boyante ese día, donde la banda tocó con las famosas luces rojas que tan poco margen dejan a los compañeros fotógrafos para hacer su trabajo. El tema seguía y la batería levantaba su brazo izquierdo, baqueta en mano, para acto seguido continuar el tema, que una vez más, recibió muchos aplausos de los allí presentes. Tras dar de nuevo las gracias al público, Les Panches Surfers se arrancaban con un nuevo tema, Reef Break, donde pudimos ver la compenetración de la nueva formación, una vez más. Miradas cómplices del teclado y la guitarra, nuevo paseo del guitarrista al lado del resto de compañeros, con patadas al aire entre paseo y paseo, siempre al ritmo del tema.

Con un ¡A tope! ¡Ya estamos a tope!, arrancaba un nuevo tema, de nuevo con un sonido de batería espectacular, seguido del resto de instrumentos, con unas guitarras muy aceleradas. El tema más Punk de la noche, sin duda alguna, fue éste: Squad Car, versión de la banda de Nashville, Straitjackets. Seguíamos viajando en el tiempo, ésta vez, al año 1963, con un experimento que los madrileños quisieron hacer, según nos explicaron. Y tras una risa a lo Pájaro Loco, que provenía del guitarra, la sala se volvía loca con los primeros acordes de Misirlou, tema de cabecera de Pulp Fiction, para el que no reconozca el título. Desconocemos si el experimento les había salido bien o no, pero desde luego sonar, sonaba de lujo. Un bajo arrollador tomaba protagonismo en este tema, que finalizaba de manera espectacular con unos riffs de guitarra y una batería potentes a más no poder.

Ajuste de máscara por parte de la batería antes de seguir su descarga, para seguir quemando adrenalina con The Hearse y Stomp Surf, especie de mezcla, como en temas anteriores, entre sonidos ochenteros y surferos.  Nuevamente nos daban las gracias por la asistencia desde el escenario y agradecían a sus compañeros de tablas esa noche, Motorzombis, la invitación. Más aplausos y ovaciones enlatadas, con las guasas añadidas de la banda, que explicaban que, al no poder apenas hablar con las máscaras, tenían que llevar las gilipolleces preparadas. Aprovechan para presentar a la banda, con las nuevas incorporaciones a la batería y a una de las guitarras, mientras, recuerdan que los demás, seguimos siendo los mismos. Mientras tanto la gente seguía entrando en Gruta 77 y la fiesta se seguía animando. Sonaba entonces Pabst Blue Ribbon, que puso a bailar a la sala al completo, mientras el guitarra comenzaba de nuevo sus periplos de lado a lado del escenario, guitarra en mano. Por el repertorio que llevábamos ya disfrutado, sabíamos que no podía quedar mucho. Nos decían desde el escenario “Bueno, vamos a ir acabando ya… ¡Ah no! ¡Todavía no!”  y ante un público enloquecido y entregado ya, a estas alturas de concierto, comenzaba a sonar Flight of the Surf Guitar, con unas guitarras aceleradas, que nos recordaban a los míticos estadounidenses Dead Kennedys, al igual que el tema que iría a continuación, The Stutter. El escenario seguía a pleno rendimiento, mientras los miembros de Motorzombies aparecían ya por la sala con sus peculiares atuendos. Una sala, tan entregada, parecía no darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, si no estaba sucediendo sobre las tablas.

Les Panches Surfers, daban de nuevo las gracias y nos hacían saber que para ellos había sido un auténtico placer estar allí esa noche. El público pide otra mientras la banda, de espaldas, no desaparecen del escenario. Se vuelven entonces y con un “No queremos irnos, pero si no nos decís nada…”. El público grita entonces más alto, pidiendo otra y ellos, gustosos, se arrancan con los primeros acordes del mítico tema de Ramones, Blitzkrieg Bop. Brazo en alto sobre el escenario, brazo en alto bajo el escenario y un solo grito en Gruta 77, ¡¡Hey ho, Let’s Go!! Desmelene total como fin de fiesta. El teclado ya no lleva ni el sombrero mexicano que le acompañaba desde el minuto cero y como si nos hubieran sorprendido poco, avisando de que ya sí, el tema que vendría a continuación sería el último, el guitarra se acerca a pie de escenario cuando comienza a sonar The Fly, se mezcla con el público de un salto, seguido por el otro guitarra, mientras el teclado ocupa la parte central del escenario y con el propio teclado sobre una mano, sigue tocando con la otra. La música no para mientras los guitarras siguen entre el público hasta finalizar el tema, tras el que ahora sí, todos de nuevo sobre el escenario, aplauden y saludan para después desaparecer, cuando el reloj marcaba las 00: 37 horas.

Poco menos de veinte minutos de asueto, mientras Motorzombis ocupaban ya el escenario para tener todo a punto para su show. La banda de Barcelona abría boca con su Risa Maléfica, de casi dos minutos de duración, tema con el que nos daban las buenas noches, para después informarnos de que se habían comido nuestros cerebros, aclaración con la que daban paso a Night of the Creeps, tema del que cuentan con vídeo oficial, perteneciente a su segundo álbum, El regreso de Motorzombis. Tras darnos, ahora sí, las buenas noches –recién subidos al escenario nos dieron las buenas tardes…- Dani, guitarra y cantante de la banda, nos advertía de los riesgos que puede tener eso de viajar… y con un “Si alguna vez cogéis un DeLorean y viajáis al pasado, nunca os folléis a vuestra madre” arrancaba Fuck to the Future, tema de su tercer LP, Están vivos! En la sala ya había un aforo que rondaría las 100 personas, que se movían a ritmo frenético, mientras sobre el escenario, Dani a saltitos con el pie derecho levantado, daba vueltas de lado a lado del mismo. Sin más dilación, decidieron enlazar con el siguiente tema perteneciente al mismo disco: Splatterhouse Rock, un auténtico Rock & Roll que hizo al público cantar con el brazo en alto, mientras desde el escenario empezaban a verse los primeros signos de complicidad, hombro contra hombro entre ambos guitarras, o las primeras poses con el pie sobre la pantalla.

Motorzombis presentaban el siguiente tema como su tema más famoso y a la vez, un himno zombi, que compusieron cuando aún estaban vivos… Dicho esto, cabía esperar que nos deleitaran, como así fue, con Born To Be Alive, que una vez más, hizo las delicias del público, que, aunque parecía, en general, bastante estático, con la noche que estábamos presenciando, se iban acercando tímidamente a darlo todo a las primeras filas. Enlazaron una vez más con el siguiente tema, 2000 Maníacos, tema muy, pero que muy rocanrolero, con el que todos nos imaginábamos dos mil formas de morir. Grito desgarrador para poner la guinda al tema y dar de nuevo las gracias a los que nos dimos cita en Gruta 77 aquella noche de sábado. El siguiente tema, nos lo presentaban como una historia digna de aparecer en cualquiera de los programas de Iker Jiménez ¿Os imagináis un puticlub de homínidos…? Escuchad el tema que vino a continuación, Anunnaki Love, perteneciente a su álbum Están vivos!, a ver si os da alguna pista… Con una nueva oleada de enloquecimiento por parte del público, la noche seguía con un tema en los que la banda hizo interactuar al público. Entre bailoteos y canturreos varios del público, sonaba Vienen a por ti, Bárbara, tema éste del disco que la banda venía a presentarnos, Monster Rock N’Roll y que nos dejaba la imagen de la banda sobre el escenario, moviendo manos y pies tal cual la letra del tema indica. Una especie de Soy una taza, una tetera… ¡Pero a lo moderno!

Los integrantes de Motorzombis se iban desintegrando a medida que continuaba la noche. Aún con las barbillas despegadas, el show continuaba y nos deleitaban entonces con Ghosts Bastards.  La banda bromeaba, con medio set list por tocar, diciendo que la actuación estaba llegando a su final. Nos decían que, a esas alturas de la noche, ya éramos miembros de su club, para arrancarse con Monster Squad mientras el público gritaba “¡Únete a nosotros!” con los brazos en alto. Enlazaron con una risa maliciosa uno de los temas de su álbum debut, Motorzombis, llamada Horror Express, tema mucho más punk, que nos recordaba a los madrileños 13 Bats. Con un batería totalmente enloquecido, el tema acababa entre los aplausos de toda la sala. Le llegaba el turno a una nueva historia, ésta vez una historia triste, una historia de calamidad terrorífica, que sucedía un fatídico viernes 13… Arrancaba así Crystal Lake, con ambos guitarras tocando apoyando espalda con espalda, mientras el público se desgañitaba gritando “¡Viernes 13!”.  Tras el tema, Dani se dirigía al público con un “¡Muchas gracias! Se nota que os la sabéis y que os habéis visto las diez o doce partes de Viernes 13”.

 

Llegaba el momento merchan, recordándonos los de Barcelona que tenían a la venta camisetas y CDs y recordaban además que estaban de estreno con su último disco, Monster Rock N’Roll, tema que sonaría a continuación. Nueva oleada de vorágine bajo las tablas cuando comenzaban a sonar, sin previo aviso, los primeros acordes de Hell, Howl, Let’s Ghoul, versión llevaba al terreno Motorzombi, del tema de Ramones, que a estas alturas todos sabéis cual es. Con un público totalmente entregado, la banda anunciaba que ahora sí, estaban entrando en la recta final de la actuación y nos hacían retroceder a aquellos años en los que rebobinábamos las cassettes con los bolis Bic… Aquel salto en el tiempo, era, como cabía esperar, la presentación de Nacido en los 80. El público no dejaba de corear “Los ochenta molan más” y con un “Porque sí, porque molaban más”, Dani comentaba que había llegado el momento pícaro de la noche, animando al personal a bailar como les diera la gana, chicas con chicos, chicas con chicas, chicos con chicos… Como fuere, pero a bailar y a susurrarse palabras románticas al oído, con No profanar el sueño de los muertos. El público cantaba agarrado, en las primeras filas mientras sobre el escenario Dani mostraba complicidad con los demás miembros de la banda de una manera peculiar, sacándoles la lengua.

Tras finalizar el tema, la gente se arrancó a pedir otra, a lo que Motorzombis contestaron con un “Nos sentimos halagados. Hemos aparcado bien el Motorzombi-movil y nos lo estamos pasando muy bien, así que… ¡Tocaremos otra!”. Tras poner a la sala a gritar como energúmenos “¡Gremlins contra Critters!” y explicar que les hubiera gustado hacer una película, pero que por falta de dinero se tuvieron que conformar con hacer una canción, comenzaba a sonar Gremlins Vs Critters, nuevo tema de su tercer álbum, Están Vivos! A continuación y sin descanso, sonaría Pesadilla en Elm Street, tema que de nuevo dejó latente la diversión del público aquella noche en Gruta 77. Aún con la gente saltando en las primeras filas, enlazaban de nuevo sin mediar palabra –Dani llevaba ya mucho tiempo sin hablar…-, con Goremageddon, tema que la banda lanzó en 2014 junto a Risa Maléfica, en formato single.

La banda sonríe mirando al público y nos informa que había llegado el momento de despedirse, no sin antes informar de que “Las colinas tienen ojos…”. Arrancaba así el que sería el último tema de la noche, Booba es un Redneck Zombi, tema extraído de su primer trabajo, Motorzombis, cuando el reloj nos marcaba las 02:00 en punto de la noche.

Nueva jornada de música en directo. Nueva jornada de diversión, de disfrute y de descubrimientos, con una banda a la que conocíamos, pero no habíamos conseguido ver nunca en directo, como son Motorzombis y con una banda a la que no conocíamos, Les Panches Surfers, y que al igual que a la primera, os recomendamos desde RockyPunkto. Un placer haber sido partícipes de lo vivido una noche más sobre las tablas de Gruta 77 y una gran alegría de ver que músicos de bandas de nuestra escena se acercan a los conciertos de otras bandas que no son las suyas, como fue el caso de varios miembros de Ro & The Skullboys. Y con este tocho de crónica, como viene siendo habitual, nos despedimos hasta la siguiente entrega, que esperamos sea pronto…

Fotos: Kerman Rodríguez

Texto: Olga Alonso

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