- Conciertos -

THE RIGGOS 15/06/2018 – Rockola (Madrid)

Viernes tarde. Nos dirigimos a la sala Rockola de la calle José Abascal, en Madrid, para presenciar uno de los últimos, si no el último concierto que albergaría la misma, semanas antes de pasar a ser la nueva We Rock.

The Riggos, venían a presentarnos su primer disco y allí estábamos, para presenciar, una vez más, lo que se cuece en el panorama actual musical. Desde Galicia, se nos anunciaba la banda de la que formaban parte, entre otros, los hijos de Miguel Costas. Una vez más, entrar a la sala era algo desolador, con una banda que se desplaza con toda la ilusión para presentar su primer trabajo y se encuentra con que no hay más de treinta personas en la sala. Aun así, los gallegos se movieron como pez en el agua y no le restaron ganas a la actuación para los que sí la estábamos presenciando. El fútbol, una vez más, había paralizado el país, causa por la cual hubo que retrasar la hora de comienzo del espectáculo.

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Polvo Muerto era el tema que abría fuego esa noche, de un repertorio con un total de veintiún temas, incluyendo los bises, sin previo aviso ni presentaciones sobre el escenario. El cuarteto estaba nervioso, nervios que fueron desapareciendo a lo largo de los temas siguientes, con las descargas de Suicide Kid, Uno entre cien y Mar. Ya pedían al público que se acercase un poco al escenario para compartir con ellos esa noche tan especial. El Rock & Roll seguía siendo el protagonista de la noche con Esperanza Cero y Mundo Natural, momento en el que aprovecharon a hacer las presentaciones de la banda. Temas que nos recordaban por momentos a Tequila se apoderaban de uno de los templos de la movida madrileña. El público iba despertando por momentos, tema a tema. Un bajo potente nos traía No me quejo, para seguir con Día 59, tema en el que los chicos tuvieron que solucionar un pequeño incidente con el ampli, que duró pocos segundos. La batería sonaba con ganas cuando le llegaba el turno a Jugada Maestra, tema en el que ya se veían bailoteos a pie de escenario. No pudimos pasar por alto las expresiones de la cara de Bruno al cantar, que nos recordaban cada vez más a su padre Miguel.

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Ya lo dicen… De tal palo… Aunque para palos los de Yago, que tiene una pegada de baquetas que impresiona. La noche seguía con Mátalo y El fin, tema tras el cual The Riggos nos explicaban que era la primera incursión que hacían fuera de Galicia para presentar su primer disco homónimo, que salió a la venta el pasado 23 de febrero –estos chicos apuntan maneras con las fechas…-. Nos recordaron que tenían discos a la venta y para los que no les gustasen los discos, también tenían camisetas. Dicho esto, el cuarteto quiso ofrecernos un tema en primicia, que lleva por título Hojas secas y que nos cuenta que hasta en los días grises, caminando, todo puede volver a ser normal. Y de ésta caída de hojas, The Riggos nos llevaban al Ahora que eres como yo, tema rocanrolero, donde de nuevo vuelve a destacar la batería y los rasgados de guitarra, al tiempo que el tema nos habla de seres perfectos y que arrastró de nuevo a los asistentes a bailotear a pie de escenario. Los de Vigo siguieron su repertorio con Centro del tiempo, previo alivio cómico contando un chiste acerca de la calle Sagasta. El tema empieza más tranquilito que los anteriores, pero poco a poco va cogiendo intensidad. De la melodía de este tema, que finalizó con la sala coreando, ya en los últimos coletazos del tema y a gritos de “¡Bravo!”.  Sonaba después Síndrome del mundo cruel, otro de los temas que no está incluido en el disco que la banda había venido a presentarnos esa noche.

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Nuevas bromas desde el escenario, uno de los pocos momentos en los que pudimos ver a Bruno sonreír desde el inicio de la actuación. Tras recordar que tenían el CD a la venta en la sala, de un modo muy sutil, indicando que “si te pillas el disco, tienes el libreto, que es precioso. Además, hay fotos mías, que siempre mola…”. Y risas aparte, arrancaban con el siguiente tema, Postor, tema al que el público reaccionaba acompañando con palmas. Con un cantante con los ojos cerrados, un redoble de batería tremendo y aplausos desde debajo de las tablas, finalizaba un tema que enlazaron con Cada vez que abres la boca, segundo corte de su álbum debut, en el que encontramos guitarras más pesadas acompañando de la letra más afiladas que en los temas anteriores. El tema, levanta una vez más al público, para cortar momentáneamente, cuando el reloj marcaba las 00:13 horas. En la sala comienza a sonar música, pero rápidamente la cortan y vemos como The Riggos irrumpen de nuevo en el escenario, para deleitarnos con unos bises de lujo para finalizar el show.

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Tras indicar Denis, que no iba a contar más chistes, la banda se arrancaba con el tema que abre el disco, No quiero ser un juego, tema del que ese mismo día, comentaban, se había estrenado el videoclip oficial en el canal de Warner Music. Tema cañero para comenzar los bises, que comienza con el sonido de los platos de la batería, seguido del bajo, para sumarse después las guitarras. Con una intensidad que sube y baja y con un sonido más metalero del que hasta entonces nos habían mostrado. Tampoco hasta el momento nos habían mostrado el lado más punk de la banda, algo que hicieron en el segundo tema del bis, La Purga, tema que, esperaba Sito, manager de la banda, como agua de mayo. La letra nos habla de sangre… de ganas de matar… algo que como bien indicaba Bruno al final del tema, “una vez al año no está mal… Todos tenemos ganas de matar…”. Y con éste tema aún metido en la cabeza –nos está costando sacarlo aún a fecha de hoy-, la banda anunciaba que llegaba el final, con Siguiente nivel, tercer corte del disco. Con un rasgado de bajo que ponía los pelos como escarpias, Arturo arrancaba el tema, seguido por el resto de instrumentos. Bruno no puede resistirse a bajar del escenario mientras suena el tema y se echa unos saltos con el público bajo las tablas. Un tema potente para un cierre de show, en el que al cuarteto ya se les veía totalmente relajados y entregados, algo que se contagiaba debajo del escenario, con un público, escaso, pero que disfrutó al cien por cien esta primera visita de The Riggos a la capital. Y cuando el reloj marcaba las 00:24 horas, sonaba de nuevo música en Rockola, para continuar la fiesta, como viene siendo habitual, hasta altas horas de la madrugada…

Una noche más, el Rock & Roll volvió a ser el protagonista de la noche madrileña. Esperamos que no tenga que pasar mucho tiempo para poder ver a The Riggos sobre las tablas y esperamos que la siguiente. Mientras tanto, si aún no los conoces, a tiempo estás.

Fotos: Cedidas por Alejandro Navarro (Arpha Press)

Texto: Olga Alonso

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